Empresas como Tesla y DoorDash pagan entre 15 y 48 dólares por hora para que personas se graben fregando platos o doblando ropa. Estos videos alimentan el aprendizaje de robots humanoides, que copian cada movimiento para automatizar tareas domésticas. Una oportunidad de ingresos extra que esconde una paradoja laboral.
El entrenamiento invisible de la automatización doméstica 🤖
Los robots humanoides requieren grandes volúmenes de datos de movimiento real para aprender. Cada video de una persona doblando una camiseta o lavando un plato se convierte en un punto de referencia para algoritmos de imitación. Empresas como Figure AI y Agility Robotics desarrollan estos sistemas con datos de trabajadores humanos. El proceso es eficiente para la máquina, pero el trabajador no recibe más que una tarifa por hora, sin participación en el valor futuro del robot ni garantías sobre su propio puesto.
Y luego dirán que los robots nos quitaron el trabajo 😅
Así que la jugada es perfecta: pagas a alguien 20 dólares para que te enseñe a hacer su trabajo, y luego le dices que su puesto ya no existe porque la máquina lo hace mejor. Es como pagarle al vecino para que te enseñe a robarle su coche. Si al menos ofrecieran un descuento en el robot de reemplazo, pero no, toca comprarlo a precio completo.