Un equipo internacional ha confirmado la identidad del pecio del Dom van Keulen, un barco mercante holandés hundido en 1633 frente a las costas de Inglaterra. Su carga incluía 9.000 monedas de oro procedentes de Marruecos, de las cuales más de 400 fueron recuperadas junto a joyas y objetos cotidianos tras su hallazgo en 1995. Este descubrimiento revela las conexiones comerciales entre Marruecos y Europa en el siglo XVII.
Arqueología subacuática: tecnología para leer el pasado 🏛️
La identificación del pecio se logró mediante análisis de documentación histórica y técnicas de datación de materiales. Los restos del casco y objetos como cerámicas y herramientas permitieron cruzar datos con archivos navales holandeses. El uso de sonar de barrido lateral y fotogrametría subacuática ayudó a mapear el sitio sin alterar el lecho marino. Este enfoque combina historia, metalurgia y oceanografía para reconstruir rutas comerciales del siglo XVII sin necesidad de excavaciones agresivas.
El expolio que no fue: monedas bajo el agua 💰
Lo curioso es que, mientras el barco llevaba un cargamento valorado en fortunas, los piratas de la época ni se enteraron. Tuvieron que pasar 362 años para que un grupo de arqueólogos, armados con detectores de metales y mucha paciencia, hicieran el trabajo sucio. Eso sí, los buzos se llevaron más de 400 monedas, pero al menos dejaron los mapas de papel mojado para que otros sueñen con el tesoro perdido.