La escritora Teresa Vicente presentó en Alcázar su obra Dímelo Hilando, un libro que recupera las historias y oficios de mujeres del campo. A través de sus páginas, se desempolvan trabajos tradicionales y vivencias que han quedado fuera de los relatos oficiales. Para la ciudadanía, esta es una oportunidad de valorar un legado femenino que sostuvo comunidades enteras, muchas veces desde el anonimato.
La tecnología como herramienta para preservar el legado textil 🧵
La digitalización de archivos y el uso de plataformas web permiten hoy conservar y difundir técnicas como el hilado, el bordado o el encaje. Proyectos como Dímelo Hilando emplean repositorios digitales y mapas interactivos para que estas habilidades no se pierdan. El desarrollo de aplicaciones de realidad aumentada podría incluso enseñar a nuevas generaciones los gestos precisos de oficios que, hasta hace poco, solo se transmitían de abuela a nieta. Sin esta base técnica, el conocimiento se diluye en el olvido.
El algoritmo que no sabía hilar fino 🤖
Mientras Teresa Vicente recopila historias reales, las redes sociales llenan de tutoriales de macramé visto por miles. Pero ojo, que la inteligencia artificial aún no sabe distinguir un punto de cruz de un nudo marinero. Por ahora, las abuelas pueden dormir tranquilas: ningún bot les va a quitar el puesto de tejedoras. Eso sí, si el algoritmo aprende a hacer punto de media, igual tenemos que empezar a cobrarles derechos de autor.