SpaceX ha logrado la aprobación para construir Terafab, un complejo de semiconductores de 119 mil millones de dólares en Texas, pese a la oposición vecinal. La zona de reinversión se aprobó sin miramientos, cediendo exenciones fiscales y suelo público. La empresa de Elon Musk añade un nuevo pilar a su imperio: fabricar chips. Más empleos, sí, pero también más presión fiscal para quienes ya vivían allí.
Chips, cohetes y una maquinaria fiscal imparable 🚀
La fabricación de semiconductores es un proceso complejo que requiere condiciones ambientales controladas, agua ultrapura y un suministro eléctrico estable. Terafab demandará recursos masivos que las infraestructuras locales deberán soportar. Los puestos de trabajo generados serán para ingenieros y técnicos especializados, no necesariamente para la población local. Mientras, las administraciones ofrecen exenciones y servicios gratuitos, trasladando el coste real del desarrollo a los contribuyentes de siempre.
Progreso, el nuevo impuesto que pagas sin votar 💸
Los vecinos se opusieron, pero el dinero habla más alto que las quejas vecinales. Ahora pagarán la educación de los nuevos trabajadores, el desgaste del asfalto y el aumento del coste de vida. Pero tranquilos, es por el progreso. Y el progreso, como las órbitas de los cohetes de Musk, no se discute: se observa desde lejos mientras pagas la factura. Al fin y al cabo, colonizar Texas también es un negocio.