TEPCO ha finalizado la segunda ronda de liberación al mar de agua tratada de la planta nuclear de Fukushima, vertiendo unas 7.900 toneladas con trazas de tritio radiactivo. Para la ciudadanía, esto significa que continúa el plan gradual de descargas controladas, que busca gestionar el agua acumulada sin riesgos inmediatos para la salud o el medio ambiente según las autoridades. El proceso avanza según lo previsto, aunque genera debate sobre sus efectos a largo plazo.
El sistema ALPS y la dilución controlada del tritio 🌊
El agua vertida fue procesada por el sistema de tratamiento ALPS, que elimina la mayoría de los isótopos radiactivos excepto el tritio. Antes de la descarga, TEPCO diluye el agua con grandes volúmenes de agua de mar hasta reducir la concentración de tritio a menos de 1.500 becquereles por litro, un valor muy por debajo del estándar internacional de la OMS. La operación se realiza a través de un túnel submarino de un kilómetro, con monitoreo continuo de estaciones marinas. El plan total contempla 30 años de descargas controladas.
Agua de Fukushima: el nuevo menú del Pacífico 🐟
Mientras TEPCO asegura que el agua está más limpia que una piscina olímpica, los peces locales ya empiezan a sospechar que el mar sabe un poco más a laboratorio. Los expertos dicen que no hay peligro, pero los pulpos ya están pidiendo una app que mida el tritio antes de salir a cenar. Y es que, con 7.900 toneladas vertidas, el océano ahora tiene su propia receta de cóctel radiactivo: eso sí, con mucho hielo y bien diluido.