Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, falleció a los 95 años. Durante casi medio siglo, buscó justicia por su hijo desaparecido en la dictadura argentina y luchó por la memoria. Su vida representa la defensa de la verdad y la no repetición de crímenes de Estado, un legado que sigue vivo en la lucha por los 30.000 desaparecidos.
La tecnología como herramienta de memoria y resistencia 🛡️
En la era digital, la lucha de Taty Almeida se replica en archivos abiertos y bases de datos colaborativas. Proyectos como el Mapa de la Memoria o la digitalización de documentos del Archivo Nacional de la Memoria permiten cruzar datos de víctimas y represores. El software de reconocimiento facial ayuda a identificar restos, mientras que las redes sociales mantienen vivo el reclamo. La tecnología no reemplaza la presencia en la Plaza, pero amplifica la verdad ante nuevas generaciones.
Cuando la justicia tarda, pero el Wi-Fi no perdona 📡
Mientras los represores gozaban de prisión domiciliaria con conexión a internet, Taty siguió marchando sin necesidad de 5G. Ella sabía que la verdad no se descarga en un PDF ni se viraliza con hashtags. Hoy, algunos hijos de genocidas piden memoria selectiva en sus stories de Instagram. Pero las Madres, como Taty, demostraron que la lucha no se hace con filtros, sino con pasos firmes en la Plaza.