Publicado el 07/06/2026 | Autor: 3dpoder

Talia Chetrit expone Bunny en PHotoESPAÑA 2026 en Madrid

La fotógrafa estadounidense Talia Chetrit presenta su primera exposición individual en España, titulada Bunny, en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid. La muestra, incluida en PHotoESPAÑA 2026 y abierta hasta el 30 de agosto, reúne veinte obras que exploran identidad, sexualidad y el proceso creativo mediante retratos y naturalezas muertas. El acceso gratuito permite a la ciudadanía acercarse a una propuesta provocadora y actual.

Estudio fotográfico iluminado con luz de tungsteno, una cámara de gran formato sobre trípode de madera enfocando una liebre de peluche desgastada sobre una mesa de cristal, la fotógrafa ajusta el fuelle negro de la cámara mientras su reflejo se distorsiona en la superficie reflectante, fondo con veinte impresiones fotográficas en blanco y negro colgadas en la pared del museo, algunas mostrando desnudos fragmentados y bodegones de frutas podridas, cables de sincronización flash serpenteando por el suelo de parquet, polvo de magnesio flotando en el aire, estilo cinematográfico con alto contraste y grano analógico, textura de papel baritado, fotografía documental de proceso creativo

La técnica fotográfica como herramienta de deconstrucción visual 📸

Chetrit utiliza una cámara de formato medio y película analógica para capturar texturas y sombras con una nitidez que desafía la inmediatez digital. Su proceso evita el retoque excesivo, priorizando la composición directa y la luz natural. Las imágenes juegan con encuadres fragmentados y objetos cotidianos, creando una tensión entre lo mostrado y lo oculto. Este enfoque técnico permite que el espectador se enfrente a la imagen sin filtros narrativos, centrándose en la materialidad del cuerpo y el objeto.

Bunny y el dilema de no tener filtro de Instagram 🐰

Ver fotos analógicas hoy es como encontrarse un fax en el correo: te obliga a parar y preguntarte si realmente necesitas ver los poros de alguien con tanta claridad. La exposición Bunny nos recuerda que, antes de los selfies con luz de anillo, ya existía la angustia existencial de posar para una cámara. Si sales de ahí con ganas de borrar tu historial de filtros, la artista habrá cumplido su misión. O quizá solo necesites un carrete de 35 mm y un poco de terapia.