Publicado el 29/06/2026 | Autor: 3dpoder

Susumu Higa, el mangaka que vive sin móvil ni coche contra la guerra

El dibujante Susumu Higa, autor de Okinawa, el viento habla, ha decidido prescindir de móvil, coche y redes sociales para centrarse en narrar la posguerra en su región. Su estilo de vida alternativo prioriza la memoria histórica sobre la tecnología, ofreciendo una perspectiva singular sobre cómo el manga antibélico puede mantener viva la reflexión sobre los conflictos del pasado en la vida cotidiana.

aging mangaka Susumu Higa walking on a dusty Okinawan road without a smartphone or car, old-fashioned ink brush and sketchbook tucked under arm, abandoned military bunker ruins in background overgrown with tropical vines, a single paper windmill spinning slowly in the breeze, cinematic photorealistic style, warm golden hour sunlight casting long shadows, weathered hands showing age spots, no visible modern technology, peaceful yet melancholic atmosphere, ultra-detailed textures of cracked asphalt and rusted metal, dramatic low-angle shot emphasizing solitude and historical weight, realistic environmental lighting

La desconexión digital como herramienta narrativa 📖

Higa utiliza métodos tradicionales de dibujo y documentación, evitando cualquier interferencia tecnológica en su proceso creativo. Sin móvil ni redes, su investigación se basa en entrevistas presenciales y archivos físicos, lo que le permite capturar detalles precisos de la vida bajo ocupación militar. Esta renuncia a la conectividad no es un capricho, sino una decisión técnica: al eliminar distracciones, el autor profundiza en la crudeza de los testimonios, generando viñetas que transmiten la tensión de la posguerra sin filtros digitales.

¿Y cómo pidió el sushi sin WhatsApp? 🍣

Imaginen el caos: un mangaka que para contactar a su editor debe enviar una carta con sello y esperar tres semanas. Susumu Higa sobrevive sin móvil ni coche, probablemente usando palomas mensajeras o señales de humo para coordinar entregas. Mientras todos actualizamos estados en Instagram, él sigue dibujando a mano alzada, demostrando que para contar historias de guerra no hace falta ni wifi ni GPS. Solo papel, tinta y mucha paciencia para no perderse.