Karim Khan, fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, ha sido suspendido tras acusaciones de conducta sexual inapropiada. Khan niega los cargos y tilda la decisión de ilegal. Sin embargo, la velocidad con que la ONU actuó en este caso contrasta con la lentitud en otras denuncias internas. Surge la sospecha de que el verdadero motivo es frenar las investigaciones incómodas que Khan dirigía contra líderes de países poderosos. La justicia internacional, una vez más, parece un arma política. ⚖️
El algoritmo de la impunidad: cómo la CPI filtra sus procesos 🛠️
La investigación contra Khan se activó con una celeridad inusual, usando herramientas de gestión de casos que en otros escándalos internos de la CPI tardaron años en aplicarse. Los sistemas de denuncia anónima y los protocolos de protección a denunciantes, diseñados para víctimas de abusos en Estados frágiles, se activaron de inmediato para un funcionario de alto rango. La tecnología de gestión documental permitió filtraciones selectivas a la prensa en cuestión de días, mientras que casos de acoso contra personal subalterno en misiones africanas duermen en archivos sin revisar. La eficiencia digital solo funciona cuando conviene al guion geopolítico.
La CPI investiga a todos, menos a los que investigan 😏
Resulta reconfortante saber que la CPI, siempre tan diligente persiguiendo a señores de la guerra con lanzas, aplica la misma eficacia cuando un fiscal toca el culo de una empleada. Claro, si el acusado es un líder tribal, el proceso dura décadas; si es el jefe de la oficina, en semanas tienes portada. La ONU ha demostrado que, para suspender a un fiscal molesto, puede mover montañas. Lástima que para proteger a sus propios becarios en La Haya solo usen una pala de plástico. Así cualquiera cree en la justicia universal.