Un ejemplar sellado de Super Mario Bros para NES, de 1985, se vendió por 3 millones de dólares en subasta. El cartucho, con una pegatina especial y calificado como casi perfecto, superó el récord anterior de 2 millones. Este suceso demuestra cómo los objetos de colección del mundo del videojuego pueden alcanzar valores extremos, atrayendo tanto a inversores como a nostálgicos con billeteras gruesas.
El código fuente y el factor rareza en la valoración 🎮
La valoración de este cartucho no depende de su jugabilidad, sino de su estado de conservación y rareza. Las primeras tiradas de Super Mario Bros presentaban una pegatina con código de producto específico, distinto a versiones posteriores. Los coleccionistas buscan ejemplares sellados de fábrica, con el plástico original intacto y sin signos de desgaste. Empresas de certificación como Wata Games otorgan puntuaciones que determinan el precio final. Un 9.8 sobre 10, como en este caso, multiplica el valor exponencialmente.
Tres millones por no poder jugar al Mario 😅
Lo curioso del asunto es que el comprador pagó tres millones por un cartucho que probablemente nunca abrirá. Es como comprar un coche deportivo para tenerlo en el salón sin arrancarlo nunca. Mientras tanto, millones de jugadores emulan el juego en sus PCs por cero euros. Pero bueno, cada cual con su afición. Al menos este cartucho no tendrá que preocuparse por pilas gastadas ni por soplidos para que arranque.