La inauguración del megaproyecto Stuttgart 21 se retrasa hasta 2031, según Deutsche Bahn. Culpan a fallos en digitalización, cables mal colocados y problemas eléctricos. El coste inicial de 2.500 millones se ha disparado a más de 11.000 millones, y el ciudadano paga la factura sin que nadie asuma responsabilidades.
Digitalización fallida o negocio redondo 💰
Los fallos en digitalización y el cableado defectuoso son problemas técnicos reales, pero no explican un sobrecoste de 8.500 millones. Las empresas constructoras saben que el gobierno alemán no cancelará la obra por vergüenza política. La apertura por fases en 2025 es un parche electoral para inaugurar algo antes de las urnas, mientras los gastos siguen creciendo sin control. El sistema permite inflar presupuestos porque no hay consecuencias penales.
Inaugurarán lo que puedan antes de que lleguen las urnas 🗳️
Lo mejor de todo es que los políticos prometen una estación moderna para 2031, pero abrirán un agujero con andenes a finales de 2025. Será como estrenar una cocina sin horno ni nevera, pero con una placa conmemorativa. Mientras, el transporte público local sigue siendo el mismo de siempre, y cada alemán ha pagado ya 100 euros de su bolsillo para que las constructoras se rían en la caja del banco.