El movimiento Stop Killing Games denuncia que el CEO de Ubisoft se reunió en privado con la Comisión Europea justo antes de que esta respondiera a una iniciativa ciudadana contra la desactivación de juegos comprados. La coincidencia es llamativa: ciudadanos juntan firmas y la Comisión escucha al jefe de una empresa denunciada por prácticas abusivas. No es ilegal, pero es profundamente indecente.
El alquiler disfrazado de propiedad digital 🎮
Cuando compras un juego digital, en realidad adquieres una licencia de uso temporal. Las empresas pueden revocarla en cualquier momento, como hizo Ubisoft con The Crew, que desapareció de las bibliotecas de los usuarios sin compensación. Técnicamente, los servidores se apagan y el juego muere. Stop Killing Games pide que se legisle para que estos productos sigan funcionando aunque el soporte oficial termine. La propiedad digital sigue siendo un concepto difuso y frágil.
El lobby gana por goleada, y los jugadores pierden la partida ⚖️
Mientras los ciudadanos juntan firmas con la ilusión de cambiar algo, el jefe de Ubisoft se toma un café con los burócratas de Bruselas y arregla el desaguisado. La Comisión luego dice que ha estudiado todas las partes, claro. Pero una cosa es escuchar a millones de jugadores y otra muy distinta es escuchar a quien puede pagar el vuelo y el abogado. El juego no lo matan solo las empresas: lo matan los políticos que prefieren la alfombra roja al mostrador de quejas.