Valve lanza su esperada Steam Machine con precios que van de 1.049 a 1.349 dólares, pero sin incluir los controles. La escasez global de componentes y el alza en costes de fabricación golpean directo al bolsillo. La empresa no subsidia el hardware y los fabricantes de memoria imponen tarifas mensuales sin negociación. El resultado es tecnología más cara para todos.
El precio de la memoria y la falta de subsidios 💸
Valve enfrenta condiciones duras del mercado. Los fabricantes de memoria fijan precios mensuales sin posibilidad de regateo, y la empresa no puede absorber esos costes como hacen otros gigantes. Sin subsidios internos, cada componente se traslada al precio final. La crisis global de semiconductores agrava el problema, y los plazos de entrega se alargan. Para el usuario, esto significa que tanto consolas como videojuegos subirán de precio de forma sostenida.
Consolación: al menos no necesitas vender un riñón 😅
Con estos precios, la Steam Machine parece más una inversión a largo plazo que un capricho gamer. Eso sí, si quieres jugar, tendrás que vender algún órgano no vital, como el bazo. Pero tranquilo, que por 1.349 dólares te llevas una máquina que corre juegos... y te deja sin dinero para comprarlos. Al menos los fabricantes de memoria se van de vacaciones con tu cartera.