Valve ha fijado el precio de su consola Steam Machine básica en 1049 dólares, una cifra muy superior a lo anticipado. La causa es la escasez global de memoria y componentes. Los fabricantes de chips, como Samsung, han dejado de negociar: ahora imponen precios y cantidades sin margen de discusión. Para el consumidor, esto se traduce en tecnología más cara.
Componentes bajo presión: la dictadura de los fabricantes 🔥
La crisis de semiconductores no da tregua. Samsung y otros grandes actores controlan el suministro de memorias DRAM y NAND, esenciales para cualquier dispositivo. Al no haber alternativa viable, los fabricantes de hardware aceptan condiciones unilaterales. Esto encarece cada unidad producida, y el coste se traslada directamente al precio final. No hay margen para la negociación ni para la sorpresa.
La era dorada de comprar tecnología (con un riñón de regalo) 😅
Así que ya sabes: si querías una Steam Machine, toca rascar el bolsillo. O vender un riñón, que al fin y al cabo los riñones se negocian mejor que los chips. Mientras Samsung se frota las manos, nosotros nos frotamos los ojos con los precios. La próxima generación de hardware llegará, pero solo si dejas la tarjeta de crédito en la puerta. Ironías de la oferta y la demanda.