Publicado el 14/06/2026 | Autor: 3dpoder

Soy Frankelda: stop-motion mexicano que venció la falta de apoyo

Los hermanos Ambriz, cineastas mexicanos, lograron lo que parecía imposible: crear el primer largometraje stop-motion completamente nacional, Soy Frankelda. Sin apoyo de la industria local, financiaron la cinta con recursos propios y un crowdfunding. Estrenada en 2025, la película fue un éxito de taquilla y ahora está disponible en Netflix. Su historia demuestra que el talento local puede triunfar sin grandes presupuestos, llevando narrativas originales a todo el mundo.

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Detalles técnicos de una animación hecha a pulso 🎬

El proceso de Soy Frankelda implicó técnicas artesanales de stop-motion, con más de 24 fotogramas por segundo para lograr fluidez. Los Ambriz utilizaron sets a escala y marionetas fabricadas con materiales accesibles, como silicona y resina. La iluminación y la posproducción se resolvieron con software de código abierto y equipos básicos. Cada escena requirió semanas de ajustes manuales, demostrando que la creatividad y la paciencia pueden suplir la falta de recursos tecnológicos avanzados.

El crowdfunding que salvó a la animación mexicana 💪

Mientras los grandes estudios gastan millones en efectos digitales, los Ambriz pidieron prestado hasta el cambio del bolsillo. Literal. Hicieron una campaña de fondeo donde los patrocinadores recibían desde un agradecimiento en créditos hasta una marioneta de cartón. Lo más irónico: la película recaudó más en taquilla que muchos proyectos con presupuestos inflados. Tal vez el secreto no sea el dinero, sino no gastarlo en rentar un estudio con aire acondicionado.