El libro Skinwalkers at the Pentagon, escrito por James Lacatski, Colm Kelleher y George Knapp, documenta la conexión entre la investigación oficial de OVNIs y los fenómenos extremos del rancho Skinwalker. Este lugar en Utah, adquirido por el gobierno, fue escenario de avistamientos, entidades y efectos físicos que desafiaron cualquier categoría convencional, obligando a analistas a considerar lo paranormal como parte del expediente UAP.
La infraestructura secreta tras la investigación en el rancho 🛸
El programa AAWSAP, supervisado por Lacatski, desplegó sensores de campo, equipos de visión nocturna y analistas de defensa en el rancho. Se registraron anomalías electromagnéticas, objetos que atravesaban el suelo y lesiones en animales. Los datos técnicos sugerían una inteligencia no humana capaz de alterar la realidad local. La conclusión oficial fue que estos eventos merecían estudio, aunque no encajaran en modelos físicos conocidos, lo que llevó a clasificar parte de los informes.
El rancho donde los ovnis son la parte menos rara del menú 👽
Si crees que ver un OVNI es extraño, espera a que te cuenten que en Skinwalker también aparecían criaturas de tres metros, portales en el cielo y un perro que desapareció sin dejar rastro. Los investigadores militares pasaron de medir radiación a preguntarse si el rancho era un parque temático de lo inexplicable. Lo más cuerdo que hicieron fue ponerle una valla y un cartel que, si existiera, diría: Prohibido entrar sin un manual de lo paranormal.