La operación policial contra grupos violentos del Betis y el Sevilla ha completado su segunda fase con catorce nuevas detenciones, elevando el total a 22 arrestos. Los implicados están acusados de delitos como riñas tumultuarias y tenencia de armas, tras varios incidentes ocurridos durante partidos de fútbol. Para el ciudadano, esta acción supone un paso hacia entornos más seguros en los estadios, reduciendo el temor a peleas que empañan el ocio familiar.
Sistemas de vigilancia y geolocalización claves en la identificación de ultras 🛰️
La policía ha empleado tecnología de reconocimiento facial y análisis de redes sociales para seguir los movimientos de los grupos radicales. Además, se han usado drones y cámaras de alta definición en los accesos a los estadios para registrar a los asistentes. Los datos recopilados se cruzan con bases de antecedentes, permitiendo identificar a reincidentes. Este enfoque técnico, que incluye geolocalización de teléfonos móviles durante los desplazamientos, ha sido fundamental para desarticular las células violentas sin generar alertas previas.
Ultras detenidos: ahora a buscar afición en la cárcel 😂
Con 22 arrestados, los grupos radicales se quedan sin efectivos para sus coreografías violentas. Quizás ahora tengan que organizar un torneo de mus en el patio de la prisión para canalizar su energía. Eso sí, la policía deberá vigilar que no monten una pelea por quién paga la ronda de cafés. Al final, el mayor logro es que las familias puedan ir al estadio sin temor a que un energúmeno les confunda la merienda con un proyectil.