Martin Scorsese, el director de obras como Taxi Driver y El irlandés, se ha convertido en socio y asesor de una startup de inteligencia artificial. La noticia ha provocado malestar entre directores de arte y trabajadores del sector, que consideran que el cineasta da la espalda a los artistas humanos. Para la ciudadanía, esta decisión confirma que la IA avanza en el cine, reduciendo empleos creativos y transformando la producción cinematográfica.
La IA aprende a filmar mientras los guionistas aprenden a temblar 🎬
La startup en cuestión desarrolla algoritmos capaces de generar storyboards, corregir iluminación y hasta sugerir montajes. Scorsese, conocido por su meticulosidad, ahora asesora a una máquina que puede procesar miles de horas de metraje en segundos. Los estudios ven en esto una forma de reducir costes y acelerar rodajes. Sin embargo, los departamentos de arte temen que sus puestos se conviertan en simples supervisores de software, mientras la IA decide cómo debe verse una película.
Scorsese: de salvar el cine a venderle el alma a un algoritmo 🤖
Resulta curioso que el mismo tipo que llora por el cine de autor ahora le haga ojitos a una inteligencia artificial. Quizás su próximo proyecto sea un remake de Taxi Driver protagonizado por un ChatGPT con problemas de ira. O una versión de El lobo de Wall Street donde el lobo sea un bot de trading. Lo que está claro es que, mientras los artistas se quedan sin trabajo, Scorsese se asegura un asiento en la mesa de la IA. Bienvenidos al cine del futuro, donde el director de arte es un prompt. 🎥