Creado por Gardner Fox e ilustrado por Bert Christman, Sandman (Wesley Dodds) debutó en 1939 como un detective que usaba una máscara de gas y un traje verde para combatir el crimen. Sin embargo, su popularidad se desvaneció con los cambios editoriales de DC, siendo reemplazado por versiones más modernas y, eventualmente, eclipsado por el Sandman de Neil Gaiman. Hoy, este pionero de la edad de oro es un fantasma en el continuo.
La máscara de gas y la pistola de gas somnífero 😴
El equipo de Dodds era funcional: una máscara de gas que filtraba toxinas y una pistola que disparaba un gas inductor de sueño profundo. Esta última, de diseño industrial básico, permitía neutralizar enemigos sin violencia letal. Su capa verde y su fedora completaban una estética de detective callejero. Aunque rudimentario para los estándares actuales, el concepto de un héroe que no mataba sino que dormía a sus oponentes resultó innovador en 1939, aunque hoy parezca un gadget de feria.
Cuando tu superpoder es echar una siesta al malo 💤
Wesley Dodds tenía un plan infalible: disparar gas somnífero y esperar. Claro, esto funcionaba bien hasta que el viento soplaba en dirección contraria o el villano llevaba un simple pañuelo. Mientras Batman se rompía los nudillos, Sandman solo pedía una siesta colectiva. DC lo relegó a cameos y a ser el abuelo de la nueva Sandman, demostrando que en el mundo superheroico, dormir a los malos no vende tanto como partirles la cara.