La reclamación del Instituto San Isidoro sobre la iglesia de San Pedro de Alcántara no es un caso aislado. Mientras se exige titularidad pública para un edificio histórico, numerosos espacios ya públicos permanecen abandonados o cedidos a usos comerciales. Esta contradicción revela una falta de control ciudadano sobre el patrimonio colectivo.
Registro abierto y participación vecinal como solución técnica 🏛️
La solución pasa por crear un registro digital transparente de todos los inmuebles públicos, con datos actualizados sobre su estado, uso y concesiones. Este sistema permitiría auditar cada espacio y evitar que quede fuera del interés colectivo. Además, se necesitan mecanismos de participación vecinal vinculantes para decidir el destino de cada bien, usando herramientas como presupuestos participativos o asambleas locales. Sin un control real, cualquier reivindicación puntual será solo un parche.
La paradoja del patrimonio: abierto para todos, cerrado para ti 🤔
Resulta curioso que exijamos acceso a una iglesia histórica mientras vemos cómo otros espacios públicos, como plazas o centros cívicos, se llenan de terrazas de pago o se convierten en almacenes municipales. Quizás el siguiente paso sea reclamar también la puerta del ayuntamiento, por si acaso la han alquilado para una cafetería. Al menos, la contradicción nos da tema de debate para los próximos años.