Dos emprendedores burgaleses, buscando alivio para los problemas respiratorios de sus hijas, han abierto Sal-Arte, el primer centro de haloterapia de la provincia. Esta terapia consiste en inhalar micropartículas de sal en una sala controlada, ofreciendo a la ciudadanía una opción no farmacológica para tratar afecciones como alergias, bronquitis o asma, ya disponible para niños, adultos y deportistas.
Cómo funciona la sala de sal: tecnología y ambiente controlado 🧂
El centro replica las condiciones de las minas de sal naturales mediante un generador de aerosol salino seco, que pulveriza partículas de entre 1 y 5 micras. Un sistema de climatización mantiene temperatura y humedad estables para garantizar la absorción en las vías respiratorias. Las sesiones duran 45 minutos en una sala revestida de sal del Himalaya, donde los pacientes respiran ese aire enriquecido. Los fundadores explican que la sal actúa como expectorante y reduce la inflamación, sin necesidad de medicación.
Respirar sal: la alternativa para quienes odian el suero 😤
Aunque la haloterapia suena a remedio de abuela con sal gorda, sus creadores juran que no es una broma. Dicen que funciona, y más de uno saldrá de allí con menos mocos y más ganas de contar a sus amigos que ha estado en una mina de sal sin salir de Burgos. Eso sí, si esperas curar una resaca con este método, mejor pide un gin-tonic con sal en la esquina.