Carlos Sainz terminó en la posición 18 durante los entrenamientos del Gran Premio de Austria, una actuación marcada por problemas mecánicos en su Williams. El coche no rindió en una pista rápida como Spielberg, y además perdió tiempo de pista al ceder su asiento a otro piloto en la primera sesión. Para la afición, este resultado confirma que el equipo sigue lejos de competir por posiciones relevantes.
El FW47 sufre en curvas rápidas y falla en la potencia 🏎️
El monoplaza de Williams mostró carencias técnicas en el circuito de Red Bull Ring, donde las curvas de alta velocidad exigen una carga aerodinámica que el FW47 no ofrece. Los datos de telemetría indican pérdidas de tiempo en las rectas, donde la unidad de potencia no logra mantener el ritmo de los rivales directos. Además, un problema mecánico no especificado obligó a Sainz a detenerse, lo que interrumpió su tanda de vueltas. Sin mejoras sustanciales, el equipo no tiene herramientas para escalar posiciones en un trazado que exige eficiencia aerodinámica y tracción.
Sainz, de ceder el asiento a ver pasar los coches desde atrás 😅
Carlos Sainz no solo lidiaba con un coche que parece tener más pereza que un lunes por la mañana, sino que además tuvo que hacer de anfitrión en su propio monoplaza. Ceder el asiento a otro piloto en la primera sesión fue como prestar las llaves de un coche que apenas funciona. Para colmo, cuando por fin pudo rodar, el Williams decidió que era mejor momento para descansar en el garaje. Al menos, desde la 18ª posición, Sainz tiene una vista privilegiada de todos los coches que pasan.