El presidente de SAIC Motor ha confirmado que su planta en Ferrol, España, arrancará en 2027 y producirá desde finales de 2028. El objetivo es claro: sortear los aranceles de importación y el nuevo arancel de carbono de la Unión Europea. Así, los coches chinos llegarán a los consumidores europeos sin esos sobrecostes, manteniendo precios competitivos en el mercado.
Producción local para esquivar la barrera fiscal europea 🏭
La estrategia de SAIC pasa por fabricar en suelo europeo para eliminar el arancel del 10% a la importación y el futuro impuesto al carbono, que encarece los vehículos procedentes de China. La planta gallega, con capacidad para ensamblar modelos eléctricos y de combustión, se nutrirá de componentes locales y chinos. Esto permitirá a la marca ofrecer precios más ajustados sin depender de acuerdos comerciales ni de la volatilidad de las tasas comunitarias.
Bruxelas pone la alfombra roja... y los chinos la pillan 🇪🇺
Así que, tras años de amenazas arancelarias, la UE ha logrado lo contrario de lo que buscaba: que los fabricantes chinos se instalen dentro de sus fronteras. Ahora, en lugar de pagar impuestos, montarán sus fábricas, crearán empleo local y venderán sus coches sin el sobrecoste que Bruselas pretendía imponer. Una jugada maestra que convierte a la burocracia europea en el mejor comercial de SAIC.