Rusia ha reanudado la distribución de sus procesadores Elbrus-2C3 y Elbrus-16C, fabricados ahora en un país amigo tras perder la producción en Taiwán por sanciones. Para la ciudadanía, esto implica que servidores, sistemas industriales y equipos críticos podrán operar con chips nacionales, reduciendo la dependencia de tecnología extranjera. La medida busca fortalecer la soberanía tecnológica y el reemplazo de importaciones, especialmente en el sector público.
Detalles técnicos del regreso de los chips Elbrus 🖥️
Los Elbrus-2C3, de doble núcleo y 1.5 GHz, y los Elbrus-16C, con 16 núcleos a 2.0 GHz, están diseñados para servidores y sistemas embebidos. Su fabricación se ha trasladado a una planta en un país no sancionado, usando tecnología de 28 nm. Aunque su rendimiento no compite con chips occidentales actuales, ofrecen una alternativa funcional para infraestructura gubernamental y aplicaciones donde la seguridad prima sobre la velocidad bruta.
Elbrus: el chip que vuelve como un familiar incómodo 😅
Tras meses de ausencia, los Elbrus regresan como ese tío que reaparece en las cenas sin avisar: no es el más rápido ni el más moderno, pero al menos es de la familia. Mientras Occidente se pelea por los 3 nm, Rusia celebra tener chips de 28 nm que, eso sí, no espiarán tus datos. Porque, seamos sinceros, si tu servidor va a ser lento, que al menos sea patriótico.