La madrugada del jueves, Rusia lanzó un ataque masivo contra Ucrania con 70 misiles y más de 600 drones. Kiev y otras ciudades sufrieron bombardeos que dejaron al menos nueve civiles muertos. La catedral de la Dormición, Patrimonio de la Humanidad, y un museo nacional ardieron. La población enfrenta más víctimas, daños culturales irreparables y una inseguridad creciente. La guerra sigue su curso destructivo.
Drones Shahed: la tecnología low cost que cambia el campo de batalla 🚁
Los drones Shahed-136, de origen iraní y producción rusa, son el arma estrella de esta ofensiva. Con un coste de apenas 20.000 euros por unidad, vuelan a baja altitud y velocidad, pero en enjambres saturan las defensas antiaéreas ucranianas. Su motor de dos tiempos suena como una motosierra, y llevan una carga explosiva de 50 kilos. Para derribarlos, Ucrania usa sistemas como los Gepard alemanes, pero la relación coste-eficiencia favorece a Rusia.
La catedral arde, pero el Kremlin dice que no pasó nada 🔥
Mientras la catedral de la Dormición se convertía en una antorcha, el portavoz ruso aseguró que ellos solo atacan infraestructura militar. Claro, porque un templo del siglo XI es conocido por almacenar tanques y lanzamisiles. Lo siguiente será decir que los drones son turistas despistados. Al menos, si queman el museo nacional, los rusos se ahorran la entrada. La cultura, como la verdad, es lo primero que arde en esta guerra.