El Museo Thyssen-Bornemisza ha completado la restauración del cuadro Venus y Cupido, de Peter Paul Rubens. Una capa de barniz amarillento ocultaba durante décadas la paleta original del pintor flamenco. Ahora, los tonos rosados de la piel y el azul del cielo vuelven a ser visibles. La obra se exhibe hasta septiembre con apoyo de pantallas táctiles y lupas digitales que permiten al visitante acercarse a los detalles del lienzo.
Pantallas táctiles y luz rasante para ver la técnica de Rubens 🎨
El proceso de restauración incluyó análisis con reflectografía infrarroja y radiografías para estudiar los arrepentimientos del pintor. Los recursos digitales colocados junto al cuadro permiten comparar el estado anterior y posterior, además de ampliar zonas como el cabello de Venus o las alas de Cupido. La tecnología no sustituye la obra real, pero ofrece una ventana a la capa pictórica que el barniz ocultaba. El resultado es una visión más cercana a la intención original del artista.
Barniz que no, que ya te vale, Rubens 😅
Resulta que durante siglos los visitantes miraban un Rubens con filtro de Instagram amarillo sin saberlo. Ahora, gracias a un restaurador con paciencia y disolvente, Venus ha dejado de parecer una modelo con ictericia. Lo curioso es que algunos puristas se quejarán de que la obra ha perdido misterio. Pero vamos, que el misterio era literalmente suciedad acumulada. Menos mal que alguien decidió limpiar la lente.