John Romero, cocreador de Doom, ha salido al paso de un mito muy extendido. Los 20 millones de jugadores que accedieron a la versión gratuita del juego no eran piratas, sino usuarios del modelo shareware. Esta aclaración cambia la narrativa sobre cómo se distribuía el software en los años 90 y pone en contexto las acusaciones habituales contra los usuarios.
Shareware: el modelo que salvó a id Software del desastre 🎮
El modelo shareware consistía en distribuir una parte del juego de forma gratuita para que el usuario lo probara. Si le gustaba, pagaba por el contenido completo. Lejos de ser un acto ilegal, esta estrategia fue clave para el éxito de id Software. Romero explica que culpar a la piratería por los problemas del estudio es un error histórico. El verdadero desafío era monetizar esa audiencia, no perseguirla. La tecnología de la época permitía este sistema sin DRM ni bloqueos, basado en la confianza y la calidad del producto.
El mito del pirata con la pistola de plasma 🔫
Resulta que durante años hemos estado señalando con el dedo a jugadores que, sin saberlo, seguían las reglas del creador. Mientras algunos estudios lloraban pérdidas millonarias, id Software repartía episodios gratis como caramelos. La próxima vez que alguien diga que compartir un juego es robo, recuerden que sin ese shareware, quizás nunca hubieran matado a su primer demonio. La historia, como los shooters, tiene varios niveles.