Rocket Lab ha adquirido la constelación de satélites Iridium por 8 mil millones de dólares, buscando plantar cara a SpaceX en el mercado de comunicaciones globales. La red actual da servicio a 2,5 millones de usuarios en barcos, aviones y zonas sin cobertura terrestre. Para la ciudadanía, esto podría traducirse en mejores servicios de emergencia y conexión en lugares remotos, aunque el precio de la jugada es astronómico. 🚀
Cómo funciona la red de 66 satélites en órbita baja 🛰️
La constelación Iridium opera con 66 satélites activos en órbita terrestre baja, a unos 780 kilómetros de altitud. Utilizan enlaces entre satélites para transmitir señales sin depender de estaciones terrestres en cada punto. Con la compra, Rocket Lab planea integrar sus propios sistemas de lanzamiento y fabricación para mejorar la latencia y el ancho de banda. La idea es ofrecer un servicio más robusto para comunicaciones críticas, aunque el despliegue total llevará años de desarrollo y pruebas técnicas.
Pagar 8.000 millones por llamar desde el monte Everest 📞
Ocho mil millones de dólares es mucho dinero, incluso para una empresa que lanza cohetes. Con esa cifra podrías comprar una isla privada con Wi-Fi incluido, pero Rocket Lab ha preferido 66 satélites que orbitan a mil kilómetros. La ironía es que muchos usuarios de Iridium aún usan terminales con aspecto de ladrillo de los años 90. Ahora toca ver si la fusión moderniza el servicio o simplemente convierte a esos ladrillos en ladrillos espaciales más caros.