La empresa Physical Intelligence está dando pasos firmes en robótica al integrar grandes modelos de lenguaje en sus máquinas. El objetivo es que los robots no solo sigan órdenes simples, sino que comprendan instrucciones complejas y aprendan a realizar tareas domésticas o industriales sin supervisión humana. Una idea que promete ahorrar tiempo y dinero, aunque aún está lejos de llegar a nuestros hogares.
Cómo los LLMs enseñan a los robots a pensar 🤖
El truco está en usar modelos de lenguaje entrenados con vastas cantidades de texto para que el robot interprete órdenes como limpia la cocina o busca la llave inglesa. Luego, mediante ensayo y error, el sistema ajusta sus movimientos hasta completar la tarea. No se trata de programar cada paso, sino de dejar que la máquina improvise. A día de hoy, funciona en entornos controlados, pero falla ante imprevistos como un calcetín fuera de lugar.
El robot que no sabe doblar calcetines (todavía) 🧦
Por ahora, el mayor logro de estos robots es no chocar contra la pared mientras intentan pasar la aspiradora. Cuando les pides que saquen la basura, pueden confundir el cubo con el gato. Pero oye, si el futuro es que una máquina lave los platos mientras yo veo la tele, bienvenido sea. Eso sí, que aprenda primero a no romper la vajilla.