Uber ha anunciado que sus robotaxis llegarán a Madrid antes de que termine el año, en colaboración con WeRide y Avomo. Sin embargo, la DGT ha sido clara: no hay autorización para pruebas sin conductor. Solo se permiten fases controladas con operadores de seguridad a bordo, lo que deja el servicio en un limbo regulatorio.
La tecnología que choca con la burocracia 🚧
WeRide aporta su plataforma de conducción autónoma, probada en entornos controlados, y Avomo gestiona la flota. Pero la DGT exige que cada vehículo lleve un operador humano capaz de intervenir. Esto implica que, técnicamente, el coche puede conducirse solo, pero la ley obliga a que alguien vigile. El sistema Lidar, cámaras y sensores están listos; la normativa, no tanto.
Robotaxis con chófer: la ironía del futuro 😅
Así que Uber vende un servicio sin conductor, pero la DGT exige que alguien vaya al volante por si acaso. El resultado: un robotaxi con un señor sentado mirando al móvil mientras el coche aparca solo. Es como comprar un dron de reparto y tener que ir tú a pie con el paquete. El futuro llegó, pero con pasajero de seguridad obligatorio.