Los molinos de eje vertical, esos parientes olvidados de las gigantescas turbinas de tres palas, vuelven a escena. Su diseño compacto promete aprovechar vientos erráticos en zonas urbanas o montañosas. Sin aspas enormes ni necesidad de orientarse al viento, plantean una alternativa silenciosa y menos agresiva para el paisaje. Pero, ¿qué hay detrás de esta tecnología que parece un juguete de oficina?
Cómo funciona y dónde se aplica esta tecnología 🌬️
El principio es simple: un rotor vertical capta el viento desde cualquier dirección, eliminando mecanismos de orientación. Suelen emplear perfiles aerodinámicos tipo Savonius o Darrieus. Al no requerir grandes torres ni cimentaciones profundas, se instalan en azoteas o junto a carreteras. Su eficiencia es menor que las turbinas horizontales, pero su mantenimiento es más sencillo y su vida útil, comparable. El reto actual es escalar la producción sin disparar costes.
El molino que no molesta ni a las palomas 🕊️
Lo mejor de estos cacharros es que no giran como un helicóptero furioso. Giran despacio, como un ventilador de techo aburrido. Los vecinos no se quejan del ruido, solo de que parece un cartel de parking en rotación. Y si el viento falla, al menos sirve para ahuyentar pájaros despistados. Eso sí, no esperes que ilumine un estadio; con suerte, carga el móvil mientras ves la tele.