La decisión del Ayuntamiento de rebautizar un polideportivo con el nombre de una deportista local suena a gesto bonito y necesario. Pero si al mismo tiempo las pistas municipales de los barrios obreros siguen con el césped artificial levantado, los vestuarios cerrados y horarios imposibles, el homenaje se convierte en cortina de humo. Reconocer figuras cuesta poco; mantener instalaciones, mucho.
El mantenimiento de infraestructuras deportivas como indicador de desarrollo urbano 🏟️
Una ciudad que aspira a ser tecnológica y moderna no puede limitarse a cambiar placas. El desarrollo urbano real pasa por auditar el estado de cada pista, cancha y frontón, y por aplicar presupuestos plurianuales para su reparación. Sin un plan de mantenimiento preventivo, el deterioro se acelera y el coste se dispara. Los sensores de ocupación y las apps de reserva son guay, pero sin asfalto liso ni redes enteras no sirven de nada.
La placa nueva y la canasta rota: el pack completo del postureo municipal 🏀
Vamos a ver: si me pongo chulo y le pongo el nombre de una campeona olímpica a la pista de mi barrio, pero la canasta sigue sin aro y la red parece un collar de perlas rotas, el gesto es como regalar un marco de foto sin la foto. El Ayuntamiento parece haber descubierto que poner nombres es gratis y queda bien en las fotos de prensa. Lo siguiente, quizá, es llamar a un socavón Piscina Municipal Carmen Amaya.