El gobierno británico ha puesto en marcha dos herramientas de inteligencia artificial para agilizar los trámites urbanísticos. Una de ellas ya opera en todos los ayuntamientos de Inglaterra, ahorrando 255 horas de trabajo manual por concejo. La otra, aún en fase de pruebas, asiste a los técnicos en la revisión de políticas locales. El objetivo es reducir demoras en la aprobación de viviendas y liberar a los funcionarios para tareas más relevantes.
Cómo funciona la doble apuesta tecnológica 🤖
La primera herramienta automatiza tareas repetitivas como la clasificación de documentos y la verificación de datos básicos, liberando un volumen de horas que antes se perdía en papeleo. La segunda, en fase experimental, emplea modelos de lenguaje para comparar proyectos con las normativas locales, señalando posibles conflictos. Ambas se integran en los sistemas municipales existentes y no requieren infraestructura adicional. Los ayuntamientos pueden así dedicar más recursos a los casos complejos.
El fin de la era del café y los sellos ☕
255 horas por concejo es mucho tiempo, suficiente para que un funcionario vea toda la saga de El Padrino tres veces seguidas. Pero no, ahora ese tiempo se invertirá en decisiones de verdad, como decidir si el jardín de un vecino es demasiado salvaje. Eso sí, la IA aún no sabe distinguir entre una tramitación urgente y una queja formal sobre el ruido de un loro. La burocracia, al menos, seguirá dando para anécdotas.