Land Rover escucha a sus clientes y anuncia que el Range Rover 2027 recuperará los mandos físicos giratorios para volumen y modo de conducción. Estos controles fueron eliminados en 2023 y relegados a la pantalla táctil, generando quejas entre los usuarios que pagan más de 150.000 euros. La decisión responde a las críticas sobre la incomodidad de los controles digitales. Además, la marca abrirá pedidos de su primer Range Rover eléctrico a finales de 2026, mostrando que la experiencia de manejo sigue siendo prioridad.
La tecnología táctil cede ante la ergonomía y el sentido común 🎛️
El regreso de los mandos físicos no es un simple gesto nostálgico. Responde a un problema de usabilidad detectado en carretera. Ajustar el volumen o cambiar el modo de conducción mediante una pantalla táctil requiere desviar la atención del asfalto, algo que los conductores con manos enguantadas o en superficies irregulares notan de inmediato. Land Rover ha optado por un diseño híbrido: mantiene algunas funciones en la pantalla, pero devuelve los giratorios para acciones frecuentes. La decisión técnica incluye un nuevo sistema háptico y materiales que integran mejor los mandos con el tablero. La marca busca un equilibrio entre modernidad y funcionalidad.
Cuando pagas 150.000 euros para tener derecho a girar una ruedecita 😅
Al final, el lujo no era tener una pantalla gigante que lo controla todo, sino poder subir la música sin tener que hacer un máster en informática. Los clientes del Range Rover han logrado lo que parecía imposible: que una marca premium admita que a veces el dedo gordo no es mejor que una rueda metálica. Mientras tanto, el resto de mortales seguimos girando perillas en coches de 20.000 euros, preguntándonos por qué lo llaman innovación. Al menos, ahora los ricos también podrán cambiar de modo 4x4 sin tener que leer el manual de instrucciones.