El juicio por el asesinato ocurrido en octubre de 2015 en la zona del Calvario de Cartagena avanza con pruebas contundentes. El acusado, amigo de la víctima, probó un arma de fuego horas antes del crimen. La víctima era intermediaria en el narcotráfico y le suministraba droga. Peritos hallaron residuos de pólvora en un coche y huellas del acusado en documentos relacionados con estupefacientes. La violencia ligada al narcotráfico sigue afectando la seguridad ciudadana.
Peritaje balístico y análisis de residuos en la escena del crimen 🔍
La investigación forense ha sido clave. Los peritos analizaron residuos de pólvora en el vehículo del sospechoso, compatibles con el arma utilizada. También se cotejaron las huellas dactilares del acusado en documentos de contabilidad de droga, lo que refuerza la conexión con el tráfico de estupefacientes. Estas pruebas técnicas, junto con la cronología de los hechos, permiten a la fiscalía reconstruir los movimientos del acusado. El juicio se centra en demostrar la premeditación y el vínculo directo con el entorno del narcotráfico.
El curso acelerado de tiro del acusado: prueba gratuita incluida 😅
Parece que el acusado quiso asegurarse de que el arma funcionaba antes del crimen. Como si fuera un cliente exigente que prueba un producto antes de comprarlo. Lo que no calculó es que dejar un rastro de pólvora en el coche es tan discreto como llevar un cartel de aquí maté yo. Ahora, los peritos le han hecho una demostración de tiro al blanco con sus propias pruebas. Una lástima que no hubiera probado también el sistema de seguridad del vehículo.