Japón planea costear una línea de tren bala con nuevos impuestos y tarifas, mientras hospitales y escuelas languidecen por recortes. La contradicción es evidente: subir la presión fiscal a la ciudadanía para obras que benefician al turismo y grandes corporaciones, cuando lo urgente es tapar agujeros en servicios básicos. Un referéndum vinculante y una reasignación del gasto social parecen la única salida sensata.
Maglev: alta velocidad para pocos, deuda para todos 🚄
El sistema maglev entre Tokio y Nagoya, con un coste superior a 60.000 millones de euros, emplea tecnología de levitación magnética para alcanzar 500 km/h. Sin embargo, su rentabilidad social es dudosa: reducirá 40 minutos de viaje para una élite de ejecutivos y turistas, mientras el déficit fiscal se traslada a hogares. La inversión en I+D ferroviaria no justifica descuidar redes de cercanías ni centros de salud. Priorizar este megaproyecto es una decisión técnica y política cuestionable.
La magia del tren bala: hace desaparecer camas de hospital 🏥
Seguro que los pasajeros del maglev viajarán tan rápido que ni verán las listas de espera sanitaria. El gobierno japonés ha descubierto la fórmula mágica: por cada kilómetro de vía, desaparece un quirófano. Así, mientras suben los impuestos para pagar el tren, la ciudadanía puede correr más deprisa hacia el hospital... si es que aún queda alguno abierto. Qué gran avance tecnológico.