El investigador del IMEDEA Jen-Ping Peng ha recibido el primer premio a joven científico en un simposio internacional de modelización oceánica celebrado en Palma. Su trabajo analiza remolinos marinos mediante datos satelitales, una técnica que permite observar estas estructuras sin necesidad de costosas campañas en el mar. El galardón reconoce la precisión de su metodología.
Satélites y algoritmos para leer el océano 🌊
Peng utiliza datos de altimetría satelital para detectar y caracterizar remolinos de mesoescala, estructuras que transportan calor y nutrientes. Su modelo combina mediciones de temperatura superficial y nivel del mar con un algoritmo de seguimiento. Esto permite calcular su duración, trayectoria e impacto en la circulación oceánica. El sistema puede aplicarse a zonas como el Mediterráneo, donde estos vórtices afectan la productividad biológica y el clima local. El trabajo reduce la dependencia de boyas y barcos.
Remolinos que no dan vueltas en vano 🌀
Mientras algunos pasan horas viendo vídeos de animales girando, Peng convierte los remolinos en ciencia. Su premio demuestra que, a veces, dar vueltas tiene recompensa. Eso sí, él lo hace desde un ordenador y sin marearse. Ahora solo falta que algún político entienda que estos giros oceánicos importan más que darle vueltas a los presupuestos. Pero bueno, para eso no hay satélite que valga.