La exconsellera Salomé Pradas compareció ante el juzgado de Catarroja para reconocer que redactó de su puño y letra el borrador del ES-Alert durante la dana. Sin embargo, no aceptó la autoría del reverso del documento, lo que llevó a la jueza a ordenar una prueba caligráfica a la que Pradas se negó. Este gesto, para la ciudadanía, aclara quién estuvo detrás de las alertas que omitieron instrucciones como subir a la primera planta, un detalle clave en la gestión de la emergencia.
El sistema ES-Alert y sus limitaciones técnicas en emergencias 🚨
El protocolo ES-Alert, diseñado para enviar mensajes masivos a móviles en zonas de riesgo, depende de la redacción precisa y oportuna de las autoridades. En este caso, el borrador manuscrito revela decisiones tomadas bajo presión, pero sin validación técnica. La ausencia de instrucciones de autoprotección, como subir a pisos superiores, evidencia una falla en la cadena de mando. La negativa a una prueba caligráfica no cuestiona la autoría, sino la transparencia en un proceso donde cada segundo cuenta para salvar vidas.
La caligrafía de Pradas: un borrador que no salvó vidas ✍️
Quién iba a decir que la letra de una consellera se convertiría en prueba judicial. Pradas reconoce su puño y letra en el borrador, pero se niega a demostrar si escribió también el reverso. Como si la alerta fuera un examen de escritura creativa y no un aviso de emergencia. Al final, lo que importa no es quién garabateó el papel, sino por qué nadie pensó en decir suban a la primera planta. La ciudadanía, mientras tanto, espera respuestas que no vienen escritas con buena caligrafía.