Las cámaras espía captaron al nuevo 911 GT3 RS 2028 rodando en Nürburgring con cambios notables en el paragolpes delantero y un alerón trasero rediseñado. La rumorología apunta a que Porsche podría abandonar el mítico motor atmosférico de altas revoluciones para instalar un bloque turbo más pequeño. El objetivo es doble: cumplir con las normas de emisiones cada vez más estrictas y, de paso, elevar la potencia hasta los 650 CV, una cifra que dejaría atrás a la generación actual.
Un seis cilindros bóxer forzado para salvar las emisiones 🏎️
La mecánica clave sería un 3.6 litros biturbo, una evolución del motor que ya usan otros modelos de la gama. Este cambio no solo reduciría las emisiones de CO2, sino que permitiría un par motor más amplio desde bajas vueltas, algo que el atmosférico no podía ofrecer. Para mantener la respuesta inmediata que los puristas reclaman, se espera que Porsche incorpore un sistema de turbos eléctricos o un volante de inercia más ligero. El chasis también recibirá refuerzos, con una suspensión adaptativa más avanzada y un sistema de escape variable que intente disimular la pérdida del rugido característico.
El blues del boxer: llorando por el atmosférico en el parking 😢
Los puristas ya están afilando los dedos para escribir en los foros que esto es el fin de la esencia de GT3. Y tienen razón, pero también olvidan que el anterior GT3 RS ya tenía un motor que sonaba a aspiradora en bajas vueltas. Ahora, con el turbo, al menos tendrán un empuje que les pegue el riñón al asiento antes de llegar a la primera curva. Lo que pierden en himno mecánico a 9.000 rpm, lo ganan en excusas para no tener que bajar la ventanilla y oír los lloros del vecino. Eso sí, la discusión sobre si es o no un GT3 de verdad durará hasta que salga el siguiente modelo.