Un equipo de científicos alemanes ha confirmado que nuestro planeta recibe una lluvia constante de polvo radiactivo originado por la colisión de dos estrellas de neutrones ocurrida hace más de 100 millones de años. Este material interestelar, que incluye isótopos pesados como el plutonio-244, sigue cayendo hoy en cantidades mínimas. Para la ciudadanía, esto implica una exposición continua a radiación cósmica de baja intensidad, sin efectos detectables en la salud cotidiana.
Cómo los isótopos cósmicos permiten datar explosiones estelares antiguas 🌌
Los investigadores del Instituto de Física Nuclear de Heidelberg analizaron muestras de sedimentos oceánicos profundos para rastrear la presencia de plutonio-244 y hierro-60, elementos que solo se forman en eventos astrofísicos violentos. Al medir la concentración de estos isótopos a lo largo de distintas capas geológicas, lograron determinar que la explosión ocurrió hace aproximadamente 100 millones de años. La técnica permite rastrear el movimiento del polvo interestelar a través de la galaxia.
El espacio nos regala su polvo radiactivo desde el sofá de casa ✨
Así que ya lo sabes: mientras lees esto, diminutos fragmentos de una explosión estelar que ocurrió cuando los dinosaurios aún no existían están aterrizando en tu jardín. No hace falta que cierres las ventanas ni que te pongas un gorro de papel de aluminio. La dosis es tan baja que tendrías que tragarte toneladas de polvo cósmico para notar algo. Al menos, ahora sabemos que el universo no solo nos mira: también nos espolvorea.