El debate sobre el uso de inteligencia artificial en política no debería centrarse en la herramienta, sino en la mentira. Cuando un representante público emplea IA para redactar discursos y luego los presenta como propios, está engañando a los votantes. Lo grave no es la tecnología, sino la falta de honestidad. Exigen transparencia a empresas y medios, pero ellos mismos la evaden.
Etiquetado obligatorio: la solución técnica que falta 🤖
La solución es técnica y legal: obligar a etiquetar cualquier contenido político generado por IA, igual que se hace con la publicidad encubierta. Un sistema de marcado visible, ya sea en texto, audio o vídeo, permitiría al ciudadano saber si las palabras de su diputado son propias o fruto de un algoritmo. No se trata de prohibir, sino de informar. La tecnología lo permite, solo falta voluntad política.
El político que usaba IA y lo negaba: un clásico 🎭
El problema es que algunos políticos creen que usar IA es como ir a un mitin con chuleta: si nadie se da cuenta, no pasa nada. Pero luego piden transparencia a Google por sus algoritmos. La hipocresía es tan evidente que hasta un chatbot podría redactar un discurso más coherente que sus excusas. Lo peor es que, si no regulamos, pronto veremos a un alcalde dando las gracias al asistente de voz por su discurso de investidura.