El Mundial 2026 promete un despliegue de seguridad sin precedentes: perros robot de Boston Dynamics inspeccionarán paquetes, drones antídrones costarán 250 millones y el FBI verificará deepfakes. Pero bajo el discurso de la innovación deportiva se esconde un jugoso regalo a empresas tecnológicas sin concurso público, mientras la privacidad de los aficionados queda en segundo plano.
Tecnología cara y fallos conocidos 🤖
Los perros robot cuestan diez veces más que un can adiestrado, pero ya demostraron ser propensos a caídas y a asustar a niños en eventos previos. La prohibición del reconocimiento facial es una concesión mediática, porque los drones antídrones graban imágenes de alta resolución que violan la privacidad. El FBI verificará deepfakes, pero no aclara qué hará con los vídeos reales de violencia captados por sus propias cámaras.
250 millones para que un perro metálico se caiga de culo 💸
Imagina llegar al estadio, sudando y emocionado, y que un perro robot te tropiece con los cordones. Por 250 millones, podrías tener metro nuevo o seguridad humana real, pero prefieren drones que espían tu selfie mientras fingen protegerte. Al final, lo único que no será un deepfake será la factura que pagamos todos.