Lluc Munar ha convertido la panadería en una declaración de intenciones. En su nuevo local del Pla de na Tesa, elabora pan con trigos antiguos cultivados por un agricultor ecológico de Manacor, sin transgénicos y priorizando el producto local. Para él, este negocio es un acto político que fomenta la economía circular frente a políticas que la debilitan.
La trazabilidad del grano como modelo de economía circular 🌾
El proceso de Munar se basa en un circuito cerrado: el agricultor cultiva variedades ancestrales de trigo, Munar las transforma en harina y elabora el pan, y los residuos orgánicos retornan al campo como abono. Este modelo elimina intermediarios y reduce la huella de carbono. Además, en su tienda vende productos sin exceso de azúcar, como brownies endulzados con fruta. Para la ciudadanía, esto significa acceder a alimentos más saludables y apoyar un modelo económico local.
El brownie que no necesita excusas de azúcar 🍫
Munar vende brownies que usan fruta en lugar de azúcar refinada. O sea, que ahora puedes sentirte virtuoso mientras te zampas un dulce. El pan es un acto político, sí, pero el brownie es un acto de rebeldía contra el aburrimiento de las dietas. Y todo ello sin necesidad de un máster en marketing para venderlo.