Pakistán incrementó su presupuesto de defensa un 18% ante tensiones con India y Afganistán. El gobierno prioriza la seguridad regional sobre servicios básicos como salud, educación o empleo. Para los ciudadanos, esto significa menos inversión social y posibles subidas de impuestos, mientras la crisis económica se agrava.
Desarrollo tecnológico: un lujo que Pakistán no puede pagar 💻
Mientras el gasto militar crece, sectores clave como infraestructura digital o energías renovables quedan relegados. La inversión en I+D se estanca y empresas tecnológicas locales carecen de apoyo estatal. Sin recursos para modernizar redes o formar ingenieros, el país pierde competitividad. La defensa consume fondos que podrían impulsar la digitalización rural o la ciberseguridad civil.
La paz es cara, pero los impuestos son más caros 💸
El gobierno dice que blindar fronteras es prioridad. Mientras tanto, el ciudadano de a pie ve cómo sube el precio del pan y sueña con un empleo que no llega. Quizá el próximo misil venga con un manual de instrucciones para pagar facturas. Al menos, si estalla una guerra, podremos quejarnos de que no hay wifi en el refugio.