Avi Loeb, director de astronomía en Harvard, sostiene que Oumuamua, el objeto interestelar detectado en 2017, no fue una roca común. Según su análisis, su forma alargada y su aceleración anómala sin cola visible indican que podría tratarse de tecnología de una civilización lejana. La comunidad científica divide opiniones, pero Loeb insiste en buscar señales activas.
Evidencia técnica de un artefacto interestelar 🛸
Oumuamua presentó un brillo variable diez veces más intenso que un asteroide típico, sugiriendo una forma plana o cilíndrica. Además, su aceleración no provino de gases expulsados, sino de una fuerza desconocida. Loeb propone que podría ser una vela solar ligera, desplegada por una inteligencia para navegar entre sistemas. Datos del observatorio Pan-STARRS respaldan su trayectoria hiperbólica.
Harvard y la roca que no era roca 👽
Loeb lleva años diciendo que los telescopios deberían mirar más al cielo, pero muchos colegas prefieren buscar vida mirando sus zapatos. Si Oumuamua era una nave, su diseño fue tan discreto que pasó por basura espacial. Quizás los alienígenas también tienen un departamento de marketing que falló al etiquetar el envío: recibimos un objeto misterioso y lo llamamos asteroide.