OpenAI registró pérdidas de 38.500 millones de dólares en 2025, casi ocho veces más que el año anterior. Sin embargo, la compañía planea salir a bolsa. La mayor parte de ese agujero es técnico, derivado de su conversión a empresa con fines de lucro, no de su operación real. Para el ciudadano, esto implica que la empresa gasta cantidades ingentes en infraestructura, lo que podría traducirse en servicios de inteligencia artificial más caros.
El costo real de escalar la inteligencia artificial 💸
Detrás de las cifras astronómicas hay una estrategia clara: quemar capital para asegurar el dominio del mercado. La mayor parte del gasto se destina a servidores, chips y centros de datos. Aunque los ingresos crecen rápido, la rentabilidad sigue siendo un espejismo. Los inversores apuestan a que OpenAI capture la demanda futura, pero el modelo de negocio depende de reducir costos operativos sin perder precisión en los modelos. Un equilibrio frágil.
Perder 38.000 millones y que nadie se preocupe 🤷
Si una empresa cualquiera perdiera 38.500 millones en un año, los bancos llamarían a su puerta con una orden de desahucio. Pero como es OpenAI, los inversores lo ven como un gasto de marketing. Es como ir a una cena, pedir el menú más caro, pagar con tarjeta y que el camarero diga: no se preocupe, la cuenta se la pasamos al futuro. Mientras tanto, nosotros pagaremos la suscripción para que el ChatGPT nos escriba un poema.