El pleno de Ontinyent dio luz verde a la nueva ordenanza de residuos con los únicos votos a favor de Ens Uneix, ignorando las más de 5.000 firmas ciudadanas en contra. Compromís denuncia el triunfalismo del gobierno y la mala gestión, señalando retrasos constantes en las recogidas y la falta de áreas de aportación. Para el vecino, la basura sigue siendo un problema sin resolver.
La tecnología de recogida no avanza al ritmo de las promesas 🚮
Mientras el gobierno presume de modernización, los sistemas de recogida selectiva y los contenedores inteligentes prometidos no llegan. La falta de áreas de aportación y los horarios limitados generan colapsos en puntos limpios. Sin una app funcional que informe en tiempo real, los ciudadanos dependen de horarios obsoletos. La gestión de residuos requiere software de rutas eficiente y sensores de llenado, no solo ordenanzas.
La ordenanza que vale menos que el papel de las firmas 📄
5.000 firmas pesan menos que un voto de Ens Uneix. Parece que en Ontinyent la democracia se mide por kilos de papel, no por voluntad popular. Mientras, los contenedores rebosan y el gobierno aplaude su propia gestión. Quizás lo próximo sea aprobar una ordenanza que prohíba quejarse, porque aquí lo único que no se recoge bien son las ideas de los vecinos.