Once países de la Unión Europea han solicitado retrasar las normas que limitan las emisiones de metano, priorizando el bolsillo inmediato sobre el planeta. La medida contradice sus compromisos ecológicos y protege a los grandes importadores de gas, trasladando el coste ambiental a la ciudadanía y al clima en lugar de a las empresas responsables.
La tecnología antimetano ya existe, pero la voluntad política no 🔥
Existen sistemas de detección por satélite, sensores infrarrojos y válvulas de control que pueden reducir hasta un 60% las fugas de metano en la cadena de suministro de gas. Estas tecnologías, probadas en Noruega y Países Bajos, permiten identificar y reparar escapes de forma rápida. Sin embargo, los once países argumentan que su implementación es costosa, ignorando que el metano es 80 veces más dañino que el CO2 a corto plazo.
El lobby del gas: ahorrando dinero, quemando el futuro 💸
Resulta que para once gobiernos, el dilema entre salvar el planeta o ahorrar unos euros en la factura del gas se resuelve rápido: que arda el mundo, pero que no toquen los contratos de los importadores. La próxima vez que oigas hablar de transición ecológica, recuerda que para estos países la palabra transición significa seguir quemando todo mientras esperan que alguien invente un aire acondicionado para el infierno.