Nintendo confirmó el remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time con un breve avance, pero la sorpresa ya se había esfumada gracias a las filtraciones del usuario Nate the Hate. Exdirectivos de marketing señalaron que la compañía, terca, no ajustó su plan pese a la filtración, generando una recepción tibia. Sin embargo, el problema de fondo no es la filtración, sino lo poco que ofrece el producto.
Mejoras superficiales: texturas limpias, mismo esqueleto de 1998 🎮
El remake apenas retoca el acabado visual con texturas más definidas y una iluminación ligeramente retocada, pero conserva el mismo motor, animaciones y diseño de niveles de la versión de Nintendo 64. No hay rastro de la mazmorra cancelada de Ura Zelda ni del modo cooperativo que rumores previos sugerían. Nintendo optó por un desarrollo de bajo riesgo y coste mínimo, priorizando un producto seguro sobre una renovación sustancial. El resultado es un juego de 1998 con filtros cosméticos.
60 euros por el mismo juego: la jugada maestra de la terquedad 💸
El ciudadano fan paga 60 euros por el mismo viaje a Hyrule de 1998, pero ahora con texturas que no parecen sacadas de un emulador con shaders. Nintendo, fiel a su estilo, decide que lo barato y seguro es mejor que arriesgar con contenido nuevo. Total, si ya pagaste por la aventura original tres veces, ¿qué importa una cuarta? La terquedad tiene su precio, y esta vez lo pagas tú.