Nvidia ha dejado claro que no fabricará una consola portátil propia. La empresa prefiere centrarse en reinventar el PC y vender chips caros a fabricantes de portátiles con Windows. No es desprecio al mercado, es puro cálculo financiero. Dejar que otros arriesguen y luego venderles los componentes es su estrategia habitual: vender las palas, no buscar oro.
El negocio está en el chip, no en la carcasa 💰
Nvidia observa cómo Nintendo, Valve y marcas chinas como Ayaneo dominan el segmento portátil. En lugar de competir directamente, apuesta por ser el proveedor interno. Sus procesadores Tegra ya alimentan la Switch original, y los nuevos chips de arquitectura Ada podrían llegar a futuras portátiles Windows. El riesgo de diseño, fabricación y distribución lo asume otro. Nvidia solo cobra por cada unidad vendida.
Nvidia prefiere cobrar royalties a sudar con el hardware 🍺
Mientras Valve se come el marrón de diseñar la Steam Deck y lidiar con la logística, Nvidia se sienta en su trono de silicio a esperar el pedido. Es como el amigo que siempre trae las cervezas pero nunca monta la barbacoa. Al final, si la portátil fracasa, el fabricante se queda con el muerto. Si triunfa, Nvidia ya tiene su parte. Así cualquiera reinventa el PC.